Más de medio siglo después de su sanción, la norma que regula el funcionamiento de las asociaciones vecinales de Santo Tomé volvió al centro de la discusión institucional. Representantes barriales se reunieron este jueves con concejales para comenzar a analizar una actualización de la Ordenanza 430/74, cuyo texto original fue aprobado en 1974 y desde entonces recibió distintas modificaciones.
El encuentro marcó el inicio de una instancia de diálogo que continuará con nuevas reuniones, en las que se buscará avanzar desde el diagnóstico general hacia propuestas concretas de modificación de la normativa.
Pero la reunión no se limitó a una cuestión administrativa. Los representantes de las vecinales también llevaron al Concejo algunas de las preocupaciones que atraviesan actualmente a los barrios, entre ellas el estado de las calles, el mantenimiento de los desagües y la necesidad de mejorar la preparación de la ciudad frente a eventuales lluvias intensas.
Una norma que quedó atravesada por el paso del tiempo
El presidente de la Vecinal Sarmiento, Ernesto Larumbe, explicó que uno de los principales objetivos es adaptar una legislación cuya estructura tiene más de cinco décadas.
“Estamos tratando la actualización de una ordenanza que es muy antigua”, señaló, y sostuvo que el paso del tiempo dejó aspectos que ya no responden a la realidad actual de las instituciones barriales.
La Ordenanza 430 fue sancionada el 18 de noviembre de 1974 y posteriormente modificada mediante normas aprobadas en 2020, 2021 y 2022.
Entre otros aspectos, establece los requisitos para la creación y reconocimiento de las vecinales, sus objetivos, autoridades, funcionamiento de las asambleas, obligaciones y mecanismos de control por parte del Municipio.
La discusión que comenzó ahora apunta a revisar ese esquema de manera integral y determinar qué aspectos necesitan ser actualizados, cuáles deben mantenerse y cuáles quedaron definitivamente desactualizados.
El control de las vecinales, uno de los puntos a revisar
Uno de los temas planteados durante la reunión está relacionado con el vínculo entre el reconocimiento municipal y la personería jurídica de las asociaciones.
La normativa establece que, una vez reconocida por el Municipio, una vecinal debe tramitar su personería jurídica dentro de los 180 días. Sin embargo, desde el sector consideran necesario revisar qué sucede posteriormente y cómo se acompaña institucionalmente a las entidades.
Larumbe planteó que debería existir un seguimiento más claro respecto de las obligaciones que asumen las asociaciones civiles, como la presentación de balances y la renovación de sus autoridades.
“Hay algunas cosas que deberían contemplarse y no se han contemplado y, por otro lado, hay algunas que son decididamente obsoletas”, resumió.
La ordenanza vigente contempla distintos mecanismos de información y control, como la comunicación de asambleas, la presentación de lo resuelto en ellas y la notificación de cambios en las comisiones directivas. También prevé mecanismos de contralor municipal.
La intención de los vecinalistas es analizar si esas herramientas resultan suficientes para la realidad actual.
Del debate institucional a los problemas de los barrios
La reunión también funcionó como una oportunidad para poner sobre la mesa cuestiones que afectan directamente a los vecinos.
El estado de las calles y los desagües apareció entre las principales preocupaciones, especialmente ante la posibilidad de atravesar períodos de lluvias intensas.
En ese sentido, Larumbe remarcó la necesidad de que la ciudad no solamente trabaje sobre la infraestructura, sino que también tenga previsto cómo responder ante una eventual emergencia.
“Sabemos de lluvias copiosas, sabemos que los desagües deben estar en condiciones”, señaló. Y agregó que también es necesario prever qué ocurriría si hubiera personas que debieran ser evacuadas, dónde serían trasladadas y de qué manera recibirían asistencia.
El planteo adquiere especial relevancia en una ciudad donde determinados sectores pueden verse particularmente afectados durante episodios de precipitaciones abundantes.
Un debate que recién comienza
Desde la representación vecinal calificaron como “muy provechosa” la primera reunión y destacaron que existe un compromiso para continuar con el trabajo.
La próxima etapa será avanzar sobre cuestiones más específicas de la normativa y comenzar a definir posibles modificaciones.
La discusión tendrá así dos dimensiones: por un lado, actualizar las reglas que organizan la vida institucional de las vecinales; por otro, fortalecer el canal mediante el cual esas entidades trasladan al Estado las necesidades concretas de cada barrio.
Después de más de 50 años, la Ordenanza 430/74 vuelve a ser revisada. El desafío será conseguir que la nueva normativa no solamente refleje los cambios institucionales de las vecinales, sino también el papel que hoy cumplen como vínculo directo entre los barrios y el Municipio.
Fuente: Santotomealdía