El crecimiento de Vaca Muerta volvió a poner en evidencia las limitaciones del sistema logístico argentino. El incremento constante del transporte de insumos, especialmente de arena para la actividad de fracking, generó una fuerte presión sobre las rutas y reavivó el debate sobre la necesidad de recuperar el transporte ferroviario como alternativa para abaratar costos y mejorar la competitividad.
En ese contexto, los especialistas en transporte Claudio García, Daniel Campana, Jorge de Mendonça y Federico Weinhold presentaron una propuesta para desarrollar un corredor ferroviario que conecte la Mesopotamia con Bahía Blanca y Vaca Muerta, atravesando localidades bonaerenses como Zárate, Pilar, Lobos, Bolívar y Carhué.
El proyecto, basado en el denominado Modelo Ferroviario Integrado 5F, impulsado por la Asociación Intermodal de América del Sur (AIMAS), propone un sistema de transporte combinado entre camión y tren, con financiamiento privado y sin necesidad de subsidios permanentes del Estado.
Según los impulsores de la iniciativa, el objetivo no es construir un ferrocarril dedicado exclusivamente al traslado de arena para la industria petrolera, sino desarrollar una red logística capaz de transportar también cargas generales, productos regionales, comercio electrónico e incluso pasajeros.
Los especialistas sostienen que este esquema permitiría aprovechar una mayor diversidad de servicios, reduciendo considerablemente los costos operativos. De acuerdo con las estimaciones del proyecto, el transporte de un pallet de carga general podría disminuir de un costo relativo de 100 a apenas 18 mediante una red ferroviaria moderna y de trocha estándar.
La propuesta contempla una concesión de largo plazo, con una duración de 99 años. En una primera etapa, prevista entre 2026 y 2029, se aprovecharía la infraestructura ferroviaria existente para movilizar alrededor de un millón de toneladas anuales.
Posteriormente, entre 2027 y 2031, el plan prevé la reconstrucción de una vía directa de aproximadamente 1.516 kilómetros entre Ibicuy y Añelo, conectando en forma directa la Mesopotamia con Vaca Muerta y el puerto de Bahía Blanca, evitando el paso por el Área Metropolitana de Buenos Aires y mejorando la eficiencia logística.
Además de abastecer a la industria energética, el corredor permitiría fortalecer la denominada Malla Ferroviaria Sur, integrando cinco puertos de ultramar y favoreciendo el transporte de granos, minerales, productos industriales y otras cargas provenientes de distintas economías regionales.
Los autores del proyecto destacan que una infraestructura moderna, preparada para soportar trenes de hasta 32,5 toneladas por eje, permitiría recuperar la competitividad ferroviaria y amortizar la inversión privada en menos de dos décadas gracias al volumen de cargas proyectado.
Finalmente, los impulsores de la iniciativa plantean que tanto el sector petrolero como los gobiernos provinciales enfrentan una decisión estratégica: continuar dependiendo exclusivamente del transporte carretero o avanzar hacia un sistema logístico integrado que permita reducir costos, recuperar infraestructura ferroviaria y generar nuevas oportunidades de desarrollo para distintas regiones del país.
Fuente: (InfoGEI)