Más de 44.000 personas fueron afectadas en el departamento donde se ubicó el epicentro. La gobernadora Nubia Carolina Córdoba advirtió que la reconstrucción es urgente en una región marcada desde hace años por la pobreza, la falta de infraestructura y el abandono estatal.
Más de 44.000 personas fueron afectadas en el departamento donde se ubicó el epicentro. La gobernadora Nubia Carolina Córdoba advirtió que la reconstrucción es urgente en una región marcada desde hace años por la pobreza, la falta de infraestructura y el abandono estatal.
Más de una semana después del terremoto que sacudió el oeste de Colombia, Chocó enfrenta las consecuencias más duras de una tragedia que dejó al menos 305 muertos, 4.548 heridos y miles de viviendas destruidas en distintas zonas del país.
El departamento donde se ubicó el epicentro aparece entre los territorios más afectados. Allí, el sismo no solo provocó daños materiales: también dejó al descubierto las dificultades que desde hace años atraviesa una población marcada por la pobreza, la falta de infraestructura y las dificultades para acceder a servicios básicos.
“Si para Colombia el terremoto es una tragedia, para el Chocó es una catástrofe”, afirmó a RFI la gobernadora del departamento, Nubia Carolina Córdoba.
La funcionaria explicó que la región ya atravesaba una situación de elevada vulnerabilidad social y económica antes del terremoto.
“Este departamento tenía, antes del sismo, condiciones de altísima vulnerabilidad social y económica de la población, así como una gran precariedad en las condiciones de vida mínimas para el desarrollo de la gente”, señaló.
Córdoba vinculó esa realidad con lo que considera décadas de desatención por parte del Estado colombiano, particularmente en territorios habitados mayoritariamente por comunidades afrocolombianas e indígenas.
El terremoto expuso una desigualdad que ya estaba presente
Para Amir Chaverra, fundador del Movimiento Cimarrón en Chocó y defensor de los derechos de la población afrocolombiana, el terremoto puso en evidencia una problemática que existía mucho antes del desastre natural.
“El terremoto simplemente lo que hizo fue hacer visible una brecha de desigualdad”, sostuvo.
Chaverra recordó que la población de la región también ha atravesado durante años las consecuencias del conflicto armado, los desplazamientos y la falta de presencia estatal. En su opinión, todos esos factores pueden profundizar las consecuencias sociales de la emergencia y generar nuevos niveles de pobreza.
Los números reflejan la magnitud del impacto. Según las autoridades, 29 de los 31 municipios del Chocó fueron afectados. Hasta el momento se contabilizaron 13 personas fallecidas, 310 heridas y cerca de 44.000 damnificados.
La evaluación de los daños, sin embargo, todavía está lejos de concluir. La extensión del territorio, la escasez de rutas y la falta de profesionales especializados hicieron más lento el relevamiento y, hasta ahora, solo se pudo evaluar alrededor de la mitad de los daños.
Más de 3.000 viviendas quedaron destruidas y casi 20.000 sufrieron daños. También fueron afectadas 267 instituciones educativas.
La reconstrucción, una carrera contra el tiempo
Para las autoridades del Chocó, la emergencia ya exige pasar de la asistencia inmediata a una etapa de reconstrucción que permita recuperar viviendas, escuelas e infraestructura básica.
Uno de los principales desafíos está en el sistema educativo. La gobernadora explicó que muchas comunidades no tienen alternativas frente al cierre de las escuelas, debido a las dificultades de conectividad que existen en buena parte del territorio.
“Es urgente reconstruir las escuelas del Chocó. Mientras que en otros lugares de Colombia se puede recurrir a la virtualidad, nosotros no podemos hacerlo”, afirmó Córdoba.
La situación habitacional también representa un problema. El departamento ya tenía un déficit de viviendas antes del terremoto, por lo que muchas familias afectadas no cuentan con una alternativa concreta para mudarse mientras esperan la reconstrucción.
“En el Chocó no hay excedentes de vivienda, sino déficit”, explicó la gobernadora.
Por eso, insistió en la necesidad de acelerar los trabajos.
“Todo esto hace mucho más urgente que comencemos cuanto antes la fase de reconstrucción. Estamos hablando de que el departamento del Chocó presenta indicadores de pobreza multidimensional, pobreza monetaria y desempleo que son los más altos del país. Así que realmente es una cuestión de tiempo. Es una carrera contrarreloj”.
Una emergencia que va más allá del terremoto
La reconstrucción de Chocó no estará limitada a levantar nuevamente las viviendas y edificios dañados. El departamento también deberá afrontar problemas históricos relacionados con el acceso a electricidad, conectividad, caminos y otros servicios esenciales.
En ese sentido, el terremoto dejó una realidad difícil de ocultar: para muchas comunidades, la emergencia comenzó mucho antes del 10 de agosto.
Ahora, mientras Colombia avanza con la remoción de escombros y la evaluación de los daños, Chocó enfrenta el desafío de reconstruir lo perdido sin volver a las mismas condiciones de vulnerabilidad que existían antes del sismo.
Para miles de familias, la reconstrucción no significa solamente recuperar una casa o una escuela. Significa recuperar las condiciones mínimas para poder volver a vivir y proyectar su futuro en su propia tierra.